Lo observo mientras canta –She’s buying a stairway to heaven-. No se da cuenta y continúa –there’s a sign on the wall-. Sus acompañantes son una copa de vino, un cigarrillo a medio terminar y su guitarra. Un foco alumbra su cara y absorbe el brillo de sus ojos. Absorbe esa tristeza rara y constante de sus ojos.

Es tarde y hace frío. Él parece no notarlo. Nada lo reconforta más que tocar su guitarra las noches de invierno.  El patio de la casa se transforma en un escenario. Y cada noche su espía soy yo. Cada noche telonea su propio concierto con Stairway to heaven the Led Zeppelin.

Fernando dejó de ser el mismo. Las canas ya son parte de su aspecto y la apariencia de cansancio se hace cada día más evidente. Los cincuenta ya se manifiestan en las líneas de su rostro. Sin embargo, los dedos de sus manos se deslizan perfecto. Se deslizan perfecto por cada una de las cuerdas, que parecen llorar todas sus tristezas. Se deslizan tan y más perfecto que hace diez años.

Fernando toca, Fernando siente, Fernando entiende su guitarra. Fernando hipnotiza con su destreza. Fernando es admirable. Fernando es mi padre.

And it makes me wonder…it makes me wonder-. Es inevitable recordar a Fernando con esta melodía. Desde que era niña, solía cantármela. Me provoca angustia una y otra vez. La relación con él ya no es como la de ayer, cuando sus brazos eran el único refugio al que yo acudía. Cuando sus palabras eran las únicas que tenían sentido. Sin embargo, cada vez que lo veo allí, sentado; cada vez que recuerdo su imagen; cada vez que evoco esa fotografía que le tomo en el momento que canta, puedo observar cómo a través de su música, vuelve a ser aquel hombre que reía. Ese hombre libre de preocupaciones viejas. Ese hombre que me cantaba “(…)for you know sometimes words have two meanings“.

Y aspira el cigarrillo que aprisiona entre sus dedos y carraspea. Toma de la copa un sorbo. -And a new day will dawn-.

Aún no se da cuenta que le observo. Aún no se da  cuenta de mi nueva noche de espionaje. Una de todas esas noches en la que lo escucho y lo miro a través de la ventana de mi pieza. –And she’s buying a stairway to heaven-. Una vez más me anuncia que el recital comienza. Escalera al cielo ha terminado.

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